miércoles, 16 de mayo de 2012

28. Aceptación de Uno Mismo

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado querer ser aceptado mediante aquello que hago/digo/presento/escribo/comunico a otros, buscando la aprobación como medio de verificar que ‘existo,’ en lugar de darme cuenta que a aceptación existe aquí en todo momento que me doy cuenta que mi cuerpo físico no requiere del reconocimiento/ aprobación de otros para existir –

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado querer tener una aprobación para confirmar ‘quien soy,’ sin darme cuenta que este punto de validación y aceptación únicamente me lo puedo dar yo mismo en reconocimiento de estar satisfecho con mis acciones, palabras, trabajo y desempeño en mi vida diaria, de lo cual no requiero ser aprobado/ alabado por otros, ya que entiendo y comprendo el punto de aceptación únicamente puedo dármelo yo mismo – de otra forma, estaría esclavizándome a buscar siempre la acepación y aprobación de otros, cuando es únicamente yo mismo lo que tengo y lo que soy –

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado comprometerme haciendo/diciendo cosas y participando en puntos en los cuales realmente no quería hacer, pero lo hice por ser aceptado, por ser distinguido y reconocido dentro de mi entorno social – en ello, me doy cuenta que he vivido mi vida ‘para otros’ y ‘a los ojos de otros,’ en lugar de vivir mi vida para mí mismo en la realización y entendimiento de que quien soy, como vida, como uno mismo e igual, es incondicional de recibir aprobación y aceptación de otro .

Me comprometo a mí mismo a vivir y caminar un proceso de aceptación de mí mismo, ya que veo y comprendo que nadie puede hacerlo por mí, que este proceso es mí propio proceso que no puede ser igual al de otros, ya que cada individuo somos una parte que nos hemos separado del todo – por tanto cada uno representamos un punto a unir de vuelta al todo, un hilo que ha separado del tejido del todo – con ello dejo de poner valor sobre juicios de aceptación y/o rechazo que puedan provenir de otras personas, sin darme cuenta que todo cuanto ‘otros’ expresen hacia ‘otros’ es en realidad siempre de sí mismos.

Me perdono a mí mismo por haberme consumido en angustia y desesperación por no obtener un punto de aprobación de otros, viviendo a la expectativa siempre de ‘ser para otros’ y no vivirme a mí mismo primero en la total aceptación de mí mismo, apoyándome a través de escritura, aplicando el perdón a uno mismo y caminando la aplicación correctiva en todo momento que vea una reacción que emerja de mí buscando ser aceptado/ reconocido/ vanagloriado lo cual indica que únicamente busco ‘enaltecer’ mi ego y no mi sentido común donde nada puede ser ‘elevado’ ni ‘disminuido’ en la realidad física como mi cuerpo físico, sino únicamente las ideas, juicios y creencias que haya creado sobre mí mismo.

Me doy cuenta que yo he sido el que ha perpetuado la dependencia hacia los juicos de otros, ya que yo me he permitido y aceptado enjuiciarme a mí mismo como resultado de creer que únicamente puedo ser ‘de valor’ si recibo el afecto/ apreciación/ aceptación/ validación de otros hacia quien soy, cuanto digo, hago, comparto, creo y manifiesto como ‘quien soy,’ sin darme cuenta que para expresarme basta con estar satisfecho yo mismo de mi propia aplicación, lo cual implica que todo momento en el cual me vea separándome de mi propia aceptación y buscando la de otros – me detengo y respiro, me doy cuenta que únicamente estoy buscando la aceptación a la cual le he dado el poder de ‘hacerme sentir bien,’ a un nivel energético donde creo y pienso que los juicios y palabras de otros pueden cambiar ‘quien soy’ para más o menos.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado haberme convertido en una persona dependiente de la aprobación de otros para existir, en esto, buscando siempre el reconocimiento como forma de ‘existir’ en la realidad, sin darme cuenta de que tal aceptación de otro es separación de mí mismo e interés propio debido a los sentimientos y emociones generadas únicamente dentro de mí al ser aceptado/ rechazado mediante palabras de otros. Me doy cuenta de que yo soy el único que puedo decidir quién soy en todo momento – esto implica que: en cada momento de respiro que estoy aquí, interactuando con mi realidad y con otros seres vivos, estoy consciente de que en el menor movimiento que haga desde el punto de partida de buscar la aceptación/ llamar la atención de otros – me detengo y respiro, ya que estaré viendo cómo es que yo en mi mente busco constantemente la aceptación de otros a través de mis acciones, lo cual se convierte en una necesidad de constante retroalimentación energética donde defino únicamente mi existencia con respecto a ‘cómo me ven otros,’ y en ello, separándome por completo de mi realidad física.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado olvidarme de que respiro en el momento en el que permito únicamente estar pensando sobre formas de atraer la atención, ser aceptado, ser visto, ser reconocido por otros ya que he aceptado y permitido que éstas sean las únicas formas en las cuales pueda estar ‘bien conmigo mismo,’ al tener la aceptación, adulación, reconocimiento y constante atención de otros – ya que he creído que sin tal reconocimiento/ aceptación/ adulación y atención no existo/ no valgo/ soy menos que – sin darme cuenta de que mi cuerpo físico no requiere de la aprobación de nadie, no requiere de una adulación, aceptación y reconocimiento para seguir viviendo, latiendo, respirando y viviendo incondicionalmente – en esto

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado generarme un hábito de constantemente estar buscando maneras de ser visto, atraer la vista de otros, la atención, ser reconocido, ser buscado como una forma de aseverar que ‘existo aquí,’ sin darme cuenta que en tal momento estoy totalmente abdicando toda mi existencia a las palabras de otro, en esto

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado usar y abusar de mi cuerpo en todo momento que dejo de estar aquí, conscientemente respirando y viviendo para volverme hacia la mente y comenzar únicamente a existir ‘ahí’ donde fraguo nuevas formas de generar atención y buscar más reconocimiento de otros para hacerme sentirme querido/ aceptado/ valorado/ requerido – y en ello me doy cuenta de que he abdicado mi propia aceptación en nombre de una Experiencia de ser aceptado, lo cual no es aceptarme a mí mismo como la vida incondicionalmente.

Me comprometo a ser el punto de aceptación de mí mismo donde yo sea mi propio juez sobre mi propia vida, sobre mis acciones basadas siempre en el principio de lo que es mejor para todos y que estén en coordinación con la consideración de la igualdad de vida donde nada ni nadie puede ser rechazado o aceptado por otros más que por sí mismo.

Me comprometo a parar toda forma de victimización donde estoy delegando mi poder de existencia hacia otros, en el ‘qué dirán de mí,’ y así devolverme la aceptación a mí mismo como parte igual de esta existencia donde me aseguro de caminar un proceso de toma de responsabilidad, para así parar toda forma de esclavitud, dependencia y jerarquía que únicamente ha existido como forma de crear conflictos internos para generar energía a la mente. Veo, entiendo y comprendo que al momento de yo parar este punto de buscar aceptación, estoy dándome a mí mismo en ese momento el punto de aceptación que siempre había buscado en separación de mí/ fuera de mí mismo.

Me comprometo a compartir con otros mi proceso de aceptación como uno mismo donde veo y comprendo que la simpleza de existir en el proceso de establecer mi propia confianza con base a mi propia aplicación en la vida es lo que genera un punto de igual-individualidad, donde me sumo a otros iguales-individuales para ser parte de un grupo de vida donde de uno a uno nos sumamos para generar un mundo donde no exista ya la dependencia afectiva o emocional hacia otros, sino que cada uno podamos distinguirnos a nosotros mismos por nuestras propias palabras y actos en la medida que se sumen a lo acumular lo que es mejor para todos como uno mismo e igual.

Me comprometo a parar la búsqueda de ‘quien soy’ en separación de mí mismo – esto implica darme reconocimiento no como conocimiento, sino como vivencialidad de que existo aquí, respiro, como, camino, vivo en este mundo y que ocupo mi lugar en el espacio de manera digna, con integridad como el reconocimiento de lo que es mejor para todos vivir como uno e iguales, así ser el punto que detiene la dependencia hacia otros para ‘existir’ como una ‘idea’ en lugar de ser un ser vivo que se reconoce a sí mismo como parte igualitaria como la vida.

Me comprometo a vivir la realización de que uno mismo como vida no requiere de aceptación de nada/ nadie más que de uno mismo en todo momento que existo aquí en lo físico, donde no es necesario ‘pensar’ mi existencia para seguir respirando y caminando.

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1 comentario:

  1. me reconozco por completo aquí , lo has expuesto genial Marlen!! no puedo apartar un 'quote' (Darío)

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