viernes, 18 de mayo de 2012

29. El dolor y el orgullo

“El dolor me derrumba pero el orgullo siempre me hace seguir adelante”

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado creer que el dolor es ‘real’ y que mi condición es invariablemente algo que de lo cual tengo que ‘sobreponerme’ como creando una nueva experiencia ‘positiva’ al respecto, donde pueda sentirme ‘mejor antes’ sin darme cuenta que en esto no estoy realmente considerando en todo momento que yo fui y soy el creador de mi propia experiencia, por tanto crear una nueva experiencia ‘positiva’ al respecto únicamente genera otra forma de evadir ver y reconocerme a mí mismo como el origen de todo ‘dolor,’ que es auto-infligido como experiencia mental – no física.

 

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado victimizarme de acuerdo a experimentar ‘dolor’ que no es físico sino es totalmente mental y auto-generado e inducido con el fin de victimizarme y no darme cuenta quien soy realmente en este dolor como quien acepta y permite que una experiencia mental se convierta en un pesar tal que sienta ‘derrumbarme,’ haciendo a un lado que el respiro de vida que me mantiene vivo en todo momento es constante y sonante – que mi cuerpo físico digiere los alimentos que necesito para vivir sin ‘derrumbarse’ y sin quejarse de no poder más, sin importar cuánto comamos o qué comamos.

 

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado generarme un obstáculo en mi vida de manera mental, donde en situaciones donde encontré un obstáculo inmediatamente me he permitido ‘darme por vencido’ y entrar en una ‘crisis,’ sin darme cuenta que gastaba más energía y que ahondaba más el problema al preocuparme, angustiarme, frustrarme, enojarme, deprimirme que si hubiese tomado la decisión de respirar y así, poder parar toda separación de mí mismo de la responsabilidad que generé que me causó experimentar tal obstáculo. Me doy cuenta de que el creer que sentirme ‘mejor’ al respecto me puede ‘sacar del problema’ es simplemente cambiar una experiencia por otra, donde no hay una realización real de cómo me generé tal dolor, cómo es que experimenté la realidad como algo que puede ‘lastimarme,’ sin darme cuenta ni entender que nada/ nadie puede lastimarme con palabras/ acciones/ actitudes si yo mismo no lo permito.

 

Me perdono a mí mismo el permitirme y aceptarme creer que ‘el orgullo me hace seguir adelante’ que es lo mismo a decir: mi ego me hace sentir mejor como la idea de mí mismo que trato de valorar y ponderar como superior para así creer que soy un ‘ganador’ a pesar del ‘dolor’ y demás pesadumbre mental. En esto me doy cuenta que siempre estoy buscando un polo positivo a toda experiencia negativa que he generado por mí mismo.

 

Me perdono a mí mismo el permitirme y aceptarme creer que al hacerme sentir mejor y darme como motivación algo positivo es la forma idónea de ‘salir adelante’ cuando en realidad la única forma de sentirme ‘mejor que antes’ es sosteniendo una definición e idea de mí mismo que esté en contraposición a haberme sentido ‘mal’ lo cual es generado y aceptado por mí mismo. En esto me doy cuenta de que soy capaz de parar toda mala/ buena experiencia y mantenerme en la constancia física del respiro, donde no requiero de sentirme mal o bien – sino simplemente vivir con base a lo que es mejor para todos en igualdad – con ello aceptarme a mí mismo como el principio rector de quien soy en todo momento, lo cual no requiere de sentirse ‘orgulloso/ bien/ positivo’ para ‘salir adelante’ sino que soy capaz de dirigirme en sentido común donde todo cuanto haga esté considerando lo que es mejor para todos en igualdad.

 

Me comprometo a exponerme a mí mismo cómo es que tal ‘dolor’ es generado por mis propios pensamientos que acumulo y permito generen una experiencia dentro de mí, y que soy capaz de parar mi participación en tales pensamientos al momento de perdonarme a mí mismo por ellos y así continuar existiendo de manera física, en respiro de vida donde no requiera ya de ‘sobreponerme’ de otra situación ya que no la habré generado si no participo en tales pensamientos que usualmente me llevaban a experimentar ‘dolor mental.’

 

Me comprometo a mí mismo a dirigirme en la constancia del respiro de vida donde pueda estar consciente de mi participación en pensamientos y en sentimientos donde la decisión de participar en ello pueda ser tomada en cada momento que decido respirar y parar toda forma de agobio mental generado en y dentro de mí mismo por mi propia participación. Por tanto, me doy cuenta de que en mí está la capacidad de simplificar mi vida estableciendo un punto de consistencia y estabilidad hacia mi quehacer día a día, donde pueda caminar un proceso de perdón a uno mismo sobre todo pensamiento que experimente como agobio, como un desgaste mental, sin darme cuenta que en realidad lo único que estoy desgastando es la mente, puesto que para mantener mis experiencias emocionales y sentimentales, utilizo la energía física que consumo para mantenerlas en pie.

 

Me comprometo a parar toda necesidad de siempre ‘sentirme bien’ mediante la auto-inducción de pensamientos positivos para generar ‘experiencias positivas’ que están creadas únicamente con base al polo opuesto negativo, lo cual lo hace igualmente abusivo hacia la vida, ya que únicamente estoy considerando mi propio bienestar, pero hago caso omiso a toda la realidad que comparto con otros seres vivos que tienen igual derecho de existencia aquí.

 

Me comprometo a mí mismo a educarme sobre cómo funciona el cuerpo humano y de qué manera lo desgasto con mis propios ‘dolores mentales’ ya que veo y comprendo que la mente no está separada del cuerpo y que todo cuanto pienso, tiene un efecto decidido sobre mi propia Fisicalidad.

 

Me comprometo a dejar de abusar de la sustancia de vida que soy para así caminar un proceso de ecualización donde mi vida ya no sea un tormento o un ramo de felicidad, sino una estabilidad en y como el respiro de vida, donde no busque ya tener una ‘experiencia mental,’ sino caminar en mi propio cuerpo en la estabilidad que la Fisicalidad representa, como constante y consistente.

 

Me comprometo a exponer cómo es que a través del conflicto interno es que siempre estamos buscando ponernos en el lado ‘positivo,’ y con ello mantener siempre la ‘balanza’ de la realidad donde entre más buscamos ser ‘positivos,’ más se genera el polo opuesto como pobreza, desdicha, abuso, violaciones, hambruna, extinción de especies, exterminio del ambiente, contaminación de toda forma – por tanto entiendo que todo proceso de toma de responsabilidad implica yo parar de victimizarme y hacerme sentir ‘mejor’ – simplemente me detengo, respiro y continúo participando viendo y siendo consciente de que cada palabra a la cual le de respiros/ le ponga atención en mí mismo, sea para vivir y no más para reducirme de vida.

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