miércoles, 6 de junio de 2012

38. Favoritismo ¿Con melón o con sandía?

 

Esta palabra tiene una resonancia específica en español ya que me remite a la infancia temprana donde las preguntas de los adultos hacia mí tenían que ver con externar una opinión sobre ¿cuál es mi color preferido? ¿cuál es mi caricatura favorita? ¿qué es lo que Más te gusta hacer? ¿a quién quieres más: a tu mamá o a tu papá? ¿Quién es tu mejor amiga? Y toda una plétora de preguntas en las que recuerdo siempre miraba hacia arriba tratando de decidir y buscar no ‘herir’ a nadie con mi decisión, pero a la vez ser ‘honesta’ para no mentir sobre mis preferencias – siempre me causó un malestar que parecía era algo inusual, puesto que tales preguntas parecen de lo más ‘común y corriente’ que puede haber como motivo para iniciar una conversación con un niño. Sin embargo, nunca nos preguntamos de qué manera es que tal decisión realmente nos pone entre la espada y la pared donde no queremos tomar una decisión que inevitablemente nos acerque a algo y nos separe del otro punto totalmente - ¿por qué es que hemos aceptado las preferencias, los favoritismos como algo ‘usual’ en nuestra vida? Acaso esto mismo no se torna en una militancia por tener que estar en pro de algo y en contra/ ser anti-lo otro y así, pasar la vida entera de ‘bando en bando’ y de polo a polo buscando nuestro ‘lugar en el mundo’ basado en las ideas que hemos acumulado a lo largo de nuestra vida sobre ‘lo que nos gusta/ lo que no nos gusta’ - lo que apoyamos, lo que es nuestro ‘favorito’ y así, por default estar en contra de o simplemente no ‘preferir’ todo aquello que queda fuera de lo ‘favorito.’

Pareciera algo inocente y casi como ‘juego de niños’ el hablar de este tópico – no lo es. Como entendemos ahora, nuestra mente recibe las primeras impresiones a nivel mental que definirán la forma en la que viviremos nuestra experiencias al paso de los años. Es en este tipo de preguntas ‘sencillas’ que comenzamos a forjarnos la idea de ‘quienes somos’ como pro y contra de algo/ alguien que nos define para crearnos amistades/ relaciones que sean ‘afines’ como el ego/ personalidad que cultivamos, defendemos y en todo caso en el pasado, morimos como tal idea fija de ‘quienes somos,’ casándonos con toda forma de creencia como un tatuaje indeleble en la piel.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado creer que preguntar y responder sobre preguntas en relación a aquello que es ‘mi favorito’ y aquello que ‘no me gusta’ no tendría relación alguna o trascendencia para comenzar a ver cómo me formé como individuo, sin darme cuenta de que es precisamente en ese momento de decidir, en la diatriba de tener que Pensar sobre ‘tener que elegir algo’ con fines de dar una respuesta a otro, donde ‘no se vale’ elegir a ambos/ varios puntos a considerar como ‘favorito’/ preferido, ya que esto indicaría que no tengo las suficientes agallas para decidir y ‘saber lo que quiero,’ lo cual es algo que posteriormente es reforzado en el sistema educativo al tener que haber elegido únicamente ‘una profesión’ y no tener una opción existente sobre una carrera multidisciplinaria, simplemente porque el sistema apoya la especialización y el enfoque a ‘un solo punto,’ ya que esto apoyar a mantener el control al separar todos los ámbitos de la realidad en sectores que no tienen comunicación entre sí, ya que de ser multidisciplinarios y estar en estrecha relación unos con otros, nos habría sido mucho más fácil entender por qué es necesario trabajar juntos para crear un sistema basado en la igualdad de vida.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado nunca antes haber expuesto la aflicción que me generaba el tener que ‘elegir’ algo/ alguien sobre otro algo/ alguien, ya que esto implicaba que algo tenía que tener ‘mayor valor/ ser más que’ otro – y en ello acordarme de cómo es que los valores matemáticos que tienen ‘mayor valor’ pueden comer a los de ‘menor valor’ – y así asociar el tener gran cantidad de dinero como la capacidad de ‘comer a otros,’ ya que las matemáticas y los valores que aprendí generaron la idea de que algo puede ser ‘mayor que’ y ‘menor que’ otro, sin entender necesariamente que existe contabilidad de puntos físicos y la valoración de la realidad de manera arbitraria y ficticia, tal como funciona ahora el sistema económico de valores que son implantados sobre la realidad para mantener una forma de control y escasez deliberada para forzar a unos hacer el trabajo de lo que otros que tienen ‘más dinero’ pueden pagar para que se haga por ellos.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado sentirme culpable cada vez que tenía que responder una pregunta sobre ‘quién es mi amiga favorita’ – queriendo siempre incluir a las amigas más cercanas que tenía, las cuales no eran solamente 1 – sin embargo, quien fuera que me preguntaba, parecía obtener una especie de regocijo de ponerme en tal diatriba y decisión, como si el infligir tal pregunta crucial pudiera definir mi vida en ese momento. Con esto me doy cuenta de que si bien proyecté tal ‘malicia’ sobre otros, me doy cuenta de que hemos aceptado y permitido nuestra vida/ existencia en un sistema basado en preferencias, favoritismo, inclinación, proselitismo y militancia por ‘un solo punto’ que forzosamente se define en contraste a otros, lo cual acepto es la forma de ‘existir’ en sociedad, siempre teniendo una ‘preferencia’ y un ‘partido,’ así como géneros de diversión y entretenimiento que definan ‘quién soy’ para así poder crear y mantener relaciones con personalidades/egos afines a aquello que he cultivado como ‘quien soy’ como todas mis preferencias, mis cosas favoritas que se convierten entonces en la ‘idea’ de mí mismo con base a aquello a lo que me permití y acepté forzarme a decidir sobre para poder presentarme y entablar una idea de mí como alguien que ‘tiene poder de decisión’/ ‘sabe lo que quiere.’

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado guardarme la aflicción de tener que tomar decisiones en mi vida donde la bifurcación de la experiencia que eligiera parecería como irremediable, y con ello, generar un constante estado de preocupación y miedo a ‘tener que decidir,’ puesto que ello implicaba forzosamente defender aquella inclinación/ favoritismo como ‘quien soy’ ya que no podría ‘cambiar de opinión’ debido a que ello es visto como algo ‘inferior’ y que refleja una persona ‘falta de carácter,’ ya que las personas que son ‘decididas’ se apegan a una decisión hasta el día de su muerte, lo cual es un totalitarismo que hemos aceptado entre nosotros para medirnos y valorarnos con respecto a aquello que aprendimos de nuestros padres y a su vez, de generaciones antes de ellos que fueron educados con la misma idea de poner valor en la capacidad de ‘elegir’ y decidir ‘qué es lo que más nos gusta’ como algo que pudiera entonces ser nuestra vocación de vida, nuestra ‘profesión’ y con ello, justificar nuestras decisiones como ‘pasión’ - cuando en realidad todo fue forjado inicialmente como parte de las primeras memorias de socialización con otros niños y adultos, donde nos orillamos unos a otros a tener que siempre responder con algo ‘certero’ y que inspire un sentido de decisión por aquello que ‘más nos gusta,’ lo cual se convierte en una obstinación y obsesión al paso del tiempo, si es que tal favoritismo se convierte en una religión, en una militancia política extrema de apoyo a una ideología que dañe al principio de vida en igualdad – con ello, haciendo énfasis obre cómo es que ahora estamos dividos como sociedad en partidos políticos para ‘decidir’ y jugar así a la lucha silenciosa entre unos y otros, al tener distintos favoritismos políticos, religiosos e ideológicos que no son más que la forma del habernos adaptado a existir dentro de un sistema donde todo lo que importa es: tomar una decisión/ ser parte de un bando/ tener una inclinación/ preferencia y apegarnos/ aferrarnos a ello de por vida, como si nuestra propia vida dependiera de ello.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado temer dudar de mi decisión sobre dos puntos – ir con melón o con sandía – y con ello temer herir los sentimientos de la persona a la que no eligiera, así como temer haber tomado la decisión incorrecta en tales juegos donde también aprendemos a que alguien debe ganar y otros perder.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado creer que al momento de cambiar de opinión – al ir creciendo – sobre mi color favorito, mi comida favorita, mi grupo favorito, mi ropa favorita, mis amigos favoritos, mi ‘miembro de familia favorito’ y demás puntos de elección personal, sería una indicación de ser una persona con falta de ‘carácter’ para apegarse a un punto en la vida y vivirlo, generando en mi mente la constante idea de que debo crearme una ‘definición’ de mí mismo como un punto que pueda identificarse con respecto a ciertos favoritismos/ preferencias y en contra de/ como antagonismo de otros aspectos de la realidad, que entonces acepté como ‘menos que’ todo aquello que Para ‘Mí’ fueran los mejores/ más importantes – en esto alimentando la idea del ego de mí misma como la obstinación de mis decisiones y preferencias siempre ser ‘la mejor decisión/ la mejor opción’ - con lo cual deslindé toda forma de sentido común a un solo punto que defendí con el propósito de mantener una imagen como una persona ‘decidida’ y de ‘carácter’ que pudiera mantenerse firme en sus ‘convicciones’ que únicamente fueron basadas en preferencias, gustos, favoritismos que me fueron sugeridos desde los primeros momentos en los que pude establecer comunicación con mis padres/ entorno, y tener que constantemente elegir sobre uno u otro, generando entonces la preocupación de siempre tener que ‘elegir uno solo’ puesto ‘no se puede tenerlo todo a la vez’ y con ello, generarme una obsesión posteriormente por hacer todo lo posible para lograr tener ambos puntos o más y así romper la idea de ‘uno solo’ como ‘favoritismo,’ sin embargo esto no fue basado en la igualdad como uno a otro, sino buscando obtener ‘más’ de las elecciones posibles y disponibles.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado siempre buscar elegir aquello que pudiera hacerme ver mejor, ser más, elegir lo ‘más bonito’ y con ello generar una experiencia de satisfacción por haber tomado una ‘decisión sabia’ de acuerdo a aquellos que pudieran externar un juicio sobre mi decisión, sin darme cuenta de que siempre buscaría ganar, tener lo mejor, haber tomado la mejor decisión en mi constante búsqueda como ser humano para siempre lavarnos el cerebro y pensar/ creer que todo aquello que hacemos, elijamos será ‘llevarnos el mejor,’ tener la mejor opción, convertirnos en ‘más’ por haber creado tal favoritismo sobre uno u otro punto, lo cual es la base fundamental de aceptar la desigualdad en el mundo como parte de la realidad, puesto que aprendí que ‘no puedo tenerlo todo en esta realidad,’ y con ello limitarme a elegir entre a) ó b) y no tener opción a ‘más’ puesto que ‘la vida es así’ y no hay manera de cuestionarla.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado creer que yo soy mi elección sobre un punto como favorito/ preferido.

Ahora me doy cuenta de que en realidad las elecciones que existen en este mundo por ahora están definidas de acuerdo al dinero, donde todo aquello que de una u otra forma pude haber tenido como opciones a elegir, fueron determinadas totalmente desde el momento de primeros recuerdos por la cantidad de dinero que mis padres tenían, ya que esto define las condiciones de sociabilidad, las personas, la educación y el mismo análisis mental que cultivé a lo largo de mi vida como forma de siempre buscar elegir ‘lo mejor’ y tener la ‘mejor opción’ como indicio de éxito y satisfacción de vida; y con ello, haber reducido a la vida a algo que deba estar a ‘mi servicio’ para ‘satisfacerme’ - sin darme cuenta de que es en este proceso de saturación de la idea benevolente de mí misma que después, fue difícil poder quitarme la venda de los ojos para darme cuenta de que todas las elecciones que tomé estuvieron basadas en un ideal de mí mismo, una idea preferida y favorita fabricada en mi propia mente sin tener relación alguna sobre la ‘realidad’ en este mundo.

Me comprometo a exponer de qué manera el favoritismo apoya al ‘encabezamiento’ de niños desde temprana edad a tener que elegir sobre algo siendo más que otro y llamarle ‘favorito’ como una forma ‘inocente’ de inculcar la idea de que hay algo mejor que otro y que hay cosas que valen más que otras – y con ello, exponer cómo es que la idea de cada uno de nosotros está basada en las primeras memorias de vida donde las relaciones que formamos son ‘para nuestro beneficio’ puesto que aparentemente tenemos afinidades de pensamiento, pero en lpráctica no existe referencia alguna de tales opciones ser en realidad algo d ebeneficio para todos. Lo cual implica que en realidad nunca hemos permitido comunicarnos en sentido común sobre aquello que es valorado como inferior/ superior con base a un sistema de valores que hemos aceptado como ‘auténticos,’ cuando la autenticidad únicamente existe como punto de expresión de cada individuo en un solo momento, con ello reduciendo toda nuestra experiencia de vida a unos cuantos puntos ‘favoritos’ y negar/ ignorar todo aquello que no tenga relevancia sobre el sistema de valores en el cual vivimos actualmente = capitalismo.

Me comprometo a vivir la igualdad como individuos, transformándonos desde lo interno para entender cómo y por qué es que es necesario hacer disponibles los recursos incondicionales de la Tierra a todos por igual, ya que entiendo que esta es la única forma en la que podemos establecer la igualdad como vida a través del Sistema Igualitario Monetario y así, parar todo lavado de cerebro infantil para hacer decisiones basadas en forjar ‘ganadores’ y ‘perdedores ‘ en la existencia.

 

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