viernes, 8 de junio de 2012

39. Justificación de Mis Deseos

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado justificar mi bienestar con la posesión de dinero, donde creo que simplemente soy ‘afortunado’ de tener lo suficiente y más para vivir dignamente, sin darme cuenta que todo bienestar que esté por encima del bienestar de otros implica un punto de abuso y desigualdad.

 

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado justificar mis deseos de ‘pasarla bien en la vida’ puesto que esto es lo que se me ha inculcado desde niño/a: buscar mi felicidad ‘cueste lo que cueste’ y con ello hacerme a la idea de que vivir es buscar mi ‘libertad’ y mi ‘felicidad,’ sin darme cuenta que tales conceptos sólo pueden ser experiencias que únicamente pueden ser compradas en este mundo.

 

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado justificar mis deseos de ‘vivir’ y separarme de la vida misma como el respiro en cada momento, y crearla como experiencias que únicamente me son posibles si tengo suficiente dinero para perpetuar tal ‘vida’ como una cadena de sucesos, eventos, lugares, gente con la cual genero una relación en la mente como ‘felicidad’ y ‘diversión,’ sin darme cuenta que ello es únicamente la idea de ‘felicidad’ que puedo comprar si tengo suficiente dinero para hacerlo.

 

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado justificar mi felicidad como un ‘sentido de vida’ y en ello creer que vivir es buscar, hallar, fuera de mí algún propósito y sentido que únicamente me es posible buscar cuando tengo suficiente comida en mi estómago, cuando tengo asegurado un lugar para vivir y los servicios básicos de vida no me hacen falta.

 

Me perdono a mí mismo el justificar desear la vida de los que ‘tienen más’ ya que ello me permite creer que es posible y ‘aceptable’ aspirar a ser rico/ tener todo el dinero posible, sin darme cuenta que con mis propios deseos de tenerlo todo para ‘ser feliz’ estoy en realidad directamente generando la pobreza y alimentando la ignorancia sobre la realidad del mundo donde las personas que mueren de hambre únicamente pueden aspirar a un saco de alimento que les pueda prolongar un poco más la vida – con ello me doy cuenta de que todos mis deseos han sido alimentados por el mismo contexto social que he alimentado con mi propio esfuerzo para vivir en una burbuja de ‘todo es posible si se tiene dinero,’ haciendo a un lado y cegándome deliberadamente de entender que soy y existo en el mismo mundo donde mientras yo me regocijo en mis ‘experiencias de mundo,’ existen personas que piden a gritos un poco de agua, alimento, servicios básicos de sanidad – ni siquiera ropa o calzado puesto que no han estado acostumbrados a tener tales ‘lujos’ y ello pone en gran perspectiva qué es lo que hemos auspiciado con nuestros propios deseos de ‘felicidad’ y ‘disfrutar’ mientras exista la capacidad de comprar experiencias en el mundo como símbolo de ser un individuo ‘libre y soberano.’

 

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado desear experimentar ‘la vida’ a través de relaciones, posesiones, viajes, eventos, drogas, alcohol y todo aquello que indicara crearme una experiencia a nivel mental que pudiera denominar como ‘estar vivo’ y así, alimentar la total idea egoísta de ‘vivir’ para mi propio beneficio, comprar y consumir como sinónimo de libertad y felicidad, sin entender que en la satisfacción de tales deseos yace el combustible que mantiene el fuego prendido que está extinguiendo la vida en la Tierra.

 

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado justificar la satisfacción de mis deseos porque ‘yo lo valgo,’ y en ello darme un valor con respecto a las ‘buenas acciones’ que haya hecho en la vida, todo con el punto de partida y afán de verme como un ‘bienhechor’ que puede después darse su recompensa ‘al gusto’ como parte de seguir la tradición de únicamente poder sentirme vivo si me doy a mí mismo la oportunidad de ‘vivir’ a través del derroche de dinero en aquello que me genere una experiencia de vida ‘satisfactoria,’ sin darme cuenta que tal idea/ concepto está basado, construido e ingeniado específicamente desde los primeros años de vida para ser el consumista perfecto que busque su felicidad a través de comprar, consumir y gastar todo para volver a formar parte de las filas de fuerza para mantener el sistema en pie.

 

Me perdono a mí mismo satisfacer mis deseos inmediatos en todo momento ya que lo justifico mentalmente como ‘lo merezco, lo valgo, trabajo duro para ello’ y con ello aceptar que la vida es una sucesión de satisfacciones garantizadas por un sistema donde mientras exista el dinero como ‘poder’ sobre la vida, podré seguir abusando a diestra y siniestra sin preguntarme si es que todo ser humano tiene la misma capacidad que yo tengo de decidir ‘darme un gusto’ y poder satisfacerlo inmediatamente.

 

Me perdono a mí mismo el permitirme y aceptarme ignorar el hecho de que si es posible para mí satisfacer mis deseos, necesidades inmediatas y más que eso, es entonces un punto que tendría que existir como posibilidad para todo ser humano – y que en el momento que veo que no es así en lo absoluto, debo entender que he estado viviendo en un paraíso mantenido a costa de otros que me son ‘invisibles’ y que sin embargo, hacen posible que mis ‘sueños se hagan realidad,’ generando y aportando la labor mal-pagada para fabricar, producir, extraer y transportar aquello que he asociado con ‘mi felicidad,’ lo cual es un producto, un servicio, una propiedad que implica la posesión y abuso de una u otra manera sobre la realidad – con ello me doy cuenta de que me es imposible clamar inocencia sobre la realidad, ya que en todo momento que he existido aquí, he existido dentro de un sistema que nunca ha considerado a la vida en igualdad, sino que únicamente ha promovido la creación de relaciones con sentimientos y emociones como la forma de mantener al mismo sistema de energía funcionando, siendo nosotros simples baterías sin entender por qué o para qué es que siempre buscamos experiencias como ‘vida.’

 

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado aceptar mi búsqueda de felicidad y de sentido como algo natural al hombre – sin nunca analizar qué es aquello que estoy definiendo como ‘búsqueda de felicidad’ y ‘búsqueda de sentido’ en separación de mí mismo, lo cual únicamente implicaría conocimiento/ información, experiencias que eventualmente se desvanecen dejando un hueco que buscará satisfacerse nuevamente, manteniéndome así en el círculo nunca-completo de experiencias de vida hasta el momento de muerte donde únicamente podré confirmar que me consumí a mí mismo hasta morir.

 

Me perdono a mí mismo no haber aceptado y permitido ver que toda decisión sobre mi ‘satisfacción’ es en realidad resultado de un constante impulso de los medios, de la educación, de mis padres donde aprendí y acepté que satisfacer mis deseos es la ‘meta de mi vida,’ y con ello aceptar ser un consumidor hasta al muerte sin cuestionar en lo absoluto cómo existe el sistema y si es que funciona para todos de la misma manera – con ello únicamente haber perpetuado el interés propio que se tornó en el combustible necesario para perpetuar la ‘vida del sistema’ a través de la búsqueda y satisfacción constante de mis propios deseos, que he ligado a un sentido de libre albedrío, felicidad, libertad y ‘bienaventuranza’ como un privilegio ‘divino’ por aparentemente merecer una ‘buena vida’ por cualesquiera razones que ‘el creador’ me haya decidido otorgar.

 

Me perdono a mí mismo no haberme dado cuenta de que en realidad todas mis decisiones han sido reacciones a puntos de miedo y supervivencia, y que nunca he en realidad existido como un individuo que se dirige a sí mismo en igualdad, puesto que siempre he buscado obtener lo que me es presentado como producto, como experiencia, como ‘paquete de vida’ de acuerdo a lo que todos los demás seres humanos también han vivido y buscado como su punto de ‘felicidad’ en separación de sí mismos, sin darnos cuenta de que es a través de las experiencias que aprendemos ‘de otros’ para mantener generaciones enteras repitiendo los mismos actos e intentos de ‘felicidad’ sin cuestionarnos por qué es que tal estado idílico tarde o temprano tiene que acabarse, dejando nuevamente el ‘hueco’ existencial que nos llevó a buscar tal satisfacción de vida en primer lugar.

 

Me comprometo a mí mismo a parar de justificar mis deseos con todos los argumentos que he aprendido de mis padres, de mis coetáneos, de los medios que alaban mi capacidad de ‘ser libre’ y ‘ tener todo lo que yo quiera,’ ya que ello implica ser un fiel esclavo a un sistema de total abuso y negligencia hacia la vida.

 

Me comprometo a mí mismo a exponerme a mí mismo todo tipo de pensamiento, creencia y lógica que justifique mis deseos como algo ‘normal’ y ‘natural’ donde aparentemente es un ‘derecho humano’ el poder desear, y así en cuanto me vea a mí mismo justificando mis acciones – que sé no son en beneficio de todos como uno mismo e iguales – recordarme el ver si tal deseo es una posibilidad para todo ser humano por igual. Si veo que tal deseo es realizable en esta realidad para todos, me permito darme paso a experimentar tal deseo – si no es posible, me abstengo de seguir pensando y alimentando tal ilusión – me regreso a la Tierra a través de respirar y seguir caminando mi realidad para darme cuenta del grado de condicionamiento en el cual he existido que me he separado de la vida misma en una ‘búsqueda,’ e ignorar el mismo respiro de vida que me permite existir Aquí en lo Físico.

 

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